FactorRH

Trabajar menos no debe entenderse como una pérdida, sino como una oportunidad de enfocar mejor: que las y los colaboradores, que también son madres, padres, hijas, hijos, cuenten con tiempo para vivir.

¿Productividad a costa de perder festivales escolares, convivios familiares, salud emocional o descanso físico? ¿Cuándo fue que trabajar bien se convirtió en sinónimo de vivir mal?

A inicios de mes, conmemoramos el Día Internacional de los Trabajadores, y eso, más que mirar al pasado, debe invitarnos a interrogar sobre el futuro. El que comenzó con la lucha por una jornada de ocho horas hace más de 135 años, hoy necesita una nueva conversación, entender que la productividad no se mide por horas acumuladas, sino por impacto generado. Y que la fatiga, lejos de ser un mérito, es una señal de alerta. El análisis debe dirigirse a ¿cómo podemos trabajar mejor en un entorno donde el cansancio se normaliza, el estrés se glorifica y el bienestar se posterga?

¿Productividad a costa de perder festivales escolares, convivios familiares, salud emocional o descanso físico? ¿Cuándo fue que trabajar bien se convirtió en sinónimo de vivir mal?

A inicios de mes, conmemoramos el Día Internacional de los Trabajadores, y eso, más que mirar al pasado, debe invitarnos a interrogar sobre el futuro. El que comenzó con la lucha por una jornada de ocho horas hace más de 135 años, hoy necesita una nueva conversación, entender que la productividad no se mide por horas acumuladas, sino por impacto generado. Y que la fatiga, lejos de ser un mérito, es una señal de alerta. El análisis debe dirigirse a ¿cómo podemos trabajar mejor en un entorno donde el cansancio se normaliza, el estrés se glorifica y el bienestar se posterga?